Amistad

A todos aquellos que decidieron instalarse en mi vida…

 

Ahora sé bien cuál es tu nombre.

Y es que ha sido tan largo el camino como presente la plegaria.

Las horas han costado tanto que ya no le tengo miedo al destino.

El silencio dejó de ser fuerte para permitir alzar la voz de la esperanza.

Eran tiempos pasados los que alimentaban mi presente.

Fueron recuerdos borrados los que terminaron por instalarse.

La casa caliente y el alma fría de tanto soñar sin rumbo.

La vida que he vivido es testigo de mi verdad.

Una verdad forjada a golpe de experiencia y miedos que no corren.

Un deseo constante por abrazar el guion preestablecido.

Pero la lucha sana al tiempo que las emociones se regeneran.

Los pasos son todavía cansados pero el latido constante.

He vuelto a sacar a pasear a la ilusión.

Desterrado a la exigencia.

Y agradecido la espera.

Hoy soy la sombra que deja ver lo que no se esconde.

Hoy soy la otra mitad completa.

Hoy soy lo que olvidé.

Hoy soy la amistad que compartimos.

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